EL EJERCICIO ALIVIA LOS SÍNTOMAS DE LA ARTRITIS REUMATOIDE

La Escuela de Medicina de Harvard (Estados Unidos) recomienda que las personas que sufren artritis reumatoide lleven a cabo un programa de ejercicio físico adaptado. El objetivo es proteger las articulaciones vulnerables a la vez que se fortalecen los músculos circundantes. En España, entre 200.000 y 400.000 personas padecen esta enfermedad.

Esta patología suele afectar en mayor medida a las articulaciones de manos y pies, pero también a la columna vertebral. La artritis reumatoide (RA) puede causar dolor y rigidez y el movimiento llega a convertirse en lo último que se desea hacer, aunque mantener la actividad física es importante. El ejercicio no sólo es beneficioso para la salud en general, sino que también es una forma de fortalecer las articulaciones, mejorar el rango de movimiento y es una oportunidad para participar en actividades gratificantes.

En el blog dirigido a pacientes de la Escuela de Medicina de Harvard, los especialistas recomiendan a las personas con esta enfermedad seguir un programa de ejercicio adaptado a su condición, planificado con la ayuda de un fisioterapeuta. El objetivo es ayudar a proteger las articulaciones vulnerables a la vez que se fortalecen los músculos circundantes.

Según señalan desde el blog estadounidense, un programa de ejercicios completo debería incluir cada uno de estos elementos:

- Ejercicio físico aeróbico: Las actividades que aumentan la tasa cardiaca y la respiratoria tienen muchos beneficios, incluyendo la reducción de desarrollar trastornos como diabetes, ictus y enfermedades cardíacas. Es especialmente importante para las personas con artritis reumatoide porque son más propensas a desarrollar estas afecciones en comparación con quienes no la padecen.

Cuando se elijan actividades aeróbicas, las personas con artritis reumatoide deberían decantarse por los ejercicios de bajo impacto como la natación, la bicicleta o caminar.

- Entrenamiento de resistencia: Los músculos débiles, sea debido a la inactividad o los efectos secundarios de medicamentos como esteroides, pueden disminuir la fortaleza y dejar las articulaciones menos estables. Los ejercicios isométricos, aquellos que implican contracciones musculares sin movimiento, como cerrar las manos y presionar los brazos en conjunto, pueden ser una estupenda forma de empezar con el entrenamiento de resistencia. Si el dolor está bajo control, las pesas libres o las máquinas son buenas opciones para fortalecer los músculos y aumentar la fuerza.

- Ejercicios de estiramientos y flexibilidad: Las articulaciones dañadas por la artritis reumatoide no se mueven con la misma facilidad o en el mismo grado (también llamado rango de movimiento) como las articulaciones sanas. Esto hace que actividades que alargan y fortalecen los músculos alrededor de las articulaciones, como los ejercicios de estiramiento, Tai-chi y Yoga, sean especialmente importantes.

- Ejercicios de equilibrio: Tener RA puede provocar problemas en la forma de caminar y en el equilibrio, lo que convierte a la persona en más vulnerable a los tropiezos y caídas. Un fisioterapeuta puede recomendar ejercicios de entrenamiento en equilibrio individualizados.

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