El ejercicio físico mejora la salud de los ancianos hospitalizados

Un estudio de la Universidad Pública de Navarra señala que realizar ejercicio previene la dependencia y provoca mejoras funcionales en ancianos hospitalizados. Las actividades más recomendadas son la fuerza, el cardio y el equilibrio.

La investigación ha sido publicada en la revista científica “JAMA Internal Medicine”. Los científicos realizaron, durante cinco días, un programa de ejercicio de fuerza y equilibrio a un grupo de enfermos hospitalizados por infecciones o cuadros agudos similares, con una media de 87 años. Los participantes no solo no perdieron funcionalidad, sino que ganaron en fortaleza y en capacidad mental.

El estudio se prolongó durante tres años y participaron 370 pacientes (209 mujeres), que ingresaron en el hospital durante ocho días de media. La mitad de los enfermos estuvieron en la cama y sentados. Los integrantes del otro grupo, pese a la enfermedad que tuviesen, realizaron ejercicio de baja intensidad por la mañana y por la tarde durante 20 minutos. Sentadillas, rutinas de equilibrio, caminar y prensa de piernas, especialmente valiosa para fortalecer la zona del cuerpo que sostiene la marcha.

En términos de funcionalidades, los encamados perdieron condición física desde que entraron en el centro sanitario. Uno de los investigadores, Mikel Izquierdo (catedrático de Fisiología de la Universidad Pública de Navarra) explica que “eso es devastador, suelen salir con una nueva discapacidad”. Leocadio Rodríguez Mañas (jefe de Geriatría del hospital de Getafe de Madrid y autor del estudio) añade que “pierden el 10% de la masa muscular cada tres días, entran andando y se van en silla de ruedas”.

Por su parte, aquellos que visitaron el gimnasio mejoraron significativamente en dos índices que miden, por un lado, el equilibrio, velocidad de marcha y fuerza de las piernas y, por otro, la capacidad para ser independientes en las actividades de la vida diaria. El estudio halló mejoras cognitivas y de calidad de vida. “Cinco días bastaron para paliar la pérdida muscular y evitar la discapacidad. Salieron en mejor forma. Eso es lo novedoso”, dice el geriatra.

Los expertos trataron de ir más allá de la práctica recomendada de deambular por el pasillo o incorporarse. Izquierdo sostiene que “tensionar el músculo para que, con ese estímulo, crezca, es el mejor regalo en los mayores”.

Alrededor del 30% de los ancianos han sufrido una caída en el último año, en ocasiones, con consecuencias incapacitantes o mortales. La principal causa de las caídas es la pérdida del músculo, lo que les convierte en “mayores frágiles, todavía autónomos pero en situación de prediscapacidad”, explica Rodríguez Mañas.

Los investigadores concluyen que la prescripción detallada de ejercicio físico a los pacientes mayores es fundamental para lograr una mejora en su movilidad y calidad de vida.

Para acceder al estudio (de pago y en inglés), pinche aquí.

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