El ejercicio físico reduce el riesgo de sufrir demencia en las mujeres

Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), las mujeres con buen estado de forma físico y que realizan ejercicio tienen menos probabilidades de sufrir demencia o retrasan su aparición hasta en 11 años.

El buen estado de forma física en la etapa media de la vida, además de aportar un beneficio cardíaco, podría proteger a la mujer frente a la demencia. Estos son los resultados que se han publicado en la revista Neurology.

Los científicos encontraron que las mujeres en edad media que tenían un alto grado de bienestar cardiovascular eran, en un 90%, menos propensas a desarrollar demencia en la vejez, en comparación con las que tenían un grado moderado de salud cardiovascular. En el caso de que las féminas sanas desarrollaran demencia, los problemas asociados a la enfermedad aparecían 11 años más tarde, a los 90, frente a los 79 años de las que no se ejercitaban.

Para el estudio, 191 mujeres de entre 38 y 60 años fueron seguidas durante 44 años, mientras tenían una rutina de ejercicios en bicicleta estática en la que se ejercitaban hasta quedar exhaustas.

La tasa de demencia más alta fue para las mujeres que comenzaron los ejercicios, pero no los completaron (45%). De las que siguieron el entrenamiento, el 32% de las que tuvieron un rendimiento bajo desarrollaron demencia, frente al 5% de las que presentaron un alto seguimiento y mejor acondicionamiento.

Helena Horder (del Centro del Envejecimiento y Salud en la Universidad de Gotemburgo) explicó que una buena salud del corazón está relacionada con una buena salud mental: “Las situaciones cardiovasculares subyacentes, como la presión arterial alta, pueden volver a la mujer más vulnerable a la demencia en edades más avanzadas”.

El trabajo no constató una evaluación causa-efecto, pero sí encontró una relación entre el bienestar cardiovascular y la demencia. Aunque no se ha podido explicar por qué un nivel de bienestar físico en una edad mediana reduce la probabilidad de sufrir demencia en el futuro. Evidencias indirectas sugieren que la capacidad cardiovascular puede incidir en estructuras del cerebro, aumentando el flujo sanguíneo.

Para acceder al estudio (en inglés), pinche aquí.

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