El ejercicio garantiza a los mayores una vida saludable e independiente

La Universidad de Sheffield Hallam (Reino Unido) y los organismos ukactive y DataHub publicaron el informe Reimagining Aging. Concluye que, si las personas mayores fuesen más activas, se conseguiría un significativo ahorro para el sistema de salud. Los expertos aseguran que el ejercicio garantiza una vida longeva, saludable e independiente.

El trabajo asegura que al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esto se debe en parte a la escasa presencia del ejercicio físico durante el tiempo de ocio y a un aumento de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales y domésticas.

Además, en las personas mayores de 55 años, el 38% son considerados como inactivos. Otro de los datos que aporta el análisis es que el comportamiento sedentario también se vuelve más frecuente con la edad. Casi la mitad de las personas de 75 a 84 años son sedentarias (48%), junto a las casi tres cuartes partes de las personas mayores de 85 años.

Los autores advierten que esta falta de actividad aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades de tipo cardiovascular, apoplejías, diabetes de tipo 2, demencia o depresión.

Se demuestra también que invertir estas cifras sedentarias conllevaría no solamente una mejor calidad de vida de los mayores, sino también un significativo ahorro para el sistema de salud, siempre que sean apoyados para ser más activos físicamente a través de una serie de cambios en sus hábitos de vida.

La inactividad física puede llegar a reducir la esperanza de vida hasta cinco años, por lo que el informe exige una reevaluación completa de la forma en que viven las personas mayores, explorando cómo integrar la actividad física en todos los aspectos de su vida.

Steven Ward (CEO de ukactive) explica que “el asesoramiento a las personas mayores para tomarse las cosas con calma y levantar los pies podría ser peligroso para su salud a largo plazo”.

Es importante recordar que, si bien las personas mayores son comúnmente etiquetados como un grupo homogéneo, abarca un gran rango de edad y, en cada etapa, los individuos tienen comportamientos distintos, preferencias e incluso diferente poder adquisitivo, así como diversos niveles de salud y bienestar.

El informe incluye consejos para mantener una vida activa, libre del sedentarismo, entre las que se encuentran: Desarrollar actividades físicas en las jornadas laborales, crear entornos activos a través de instalaciones comunitarias accesibles, incorporar la promoción de la actividad física en el sistema de salud y aprovechar la nueva tecnología innovadora para hacer del ejercicio la opción natural para las personas mayores.

Para Muir Gray (director de Conocimiento del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido), “muchos de los problemas más graves asociados con la vejez, como la falta de movilidad, la enfermedad y la debilidad muscular, en realidad pueden deberse a una falta de aptitud física”. Destaca también que “la actividad física es vital para garantizar que las poblaciones de mayor edad puedan llevar vidas largas, saludables e independientes, incluso en sus últimos años”.

A pesar de todos los análisis que demuestran el efecto poderoso y positivo que tiene la actividad física en la salud y bienestar de las personas en cualquier etapa de la vida, hay una percepción persistente en la sociedad que siente que el ejercicio se vuelve menos apropiado cuanto más envejecemos. En muchas ocasiones, las personas que deben ingresar en un hospital son alentadas a quedarse en la cama, a pesar de que el resultado es una disminución rápida de la salud.

Ward señala que “está claro que la idea obsoleta de personas que hacen menos a medida que envejecen está dañando la salud de nuestras personas mayores”.

Los autores exponen que aquellas personas que todavía están en edades de trabajar o que se han retirado recientemente, incluso aquellos que entran en los setenta, van a experimentar beneficios semejantes al ejercicio, mejorando su condición física, con solo pequeñas mejoras, revirtiendo un posible declive en su salud, hasta por una década.

Para que esto suceda, se deben eliminar las barreras existentes que causan su inactividad. Se perciben como tal la falta de motivación o la capacidad percibida, la falta de confianza con respecto a qué actividades son apropiadas y qué impacto positivo pueden tener en la salud, así como el acceso insuficiente a áreas y zonas deportivas.

Jason Holtom (director general de Serco Leisure) explica que “es bien sabido que mantenerse activo es crucial para mantenerse sano e independiente a medida que envejecemos. El sector de la actividad física tiene un papel clave que desempeñar para proporcionar a los adultos mayores un acceso inclusivo, accesible y agradables oportunidades de actividad física”.

De esa manera, se sugiere abordar los peligrosos niveles que existen de comportamiento sedentarios en el trabajo, instar a los gobiernos a apoyar la inclusión de espacios deportivos en comunidades locales y que apuesten por el desarrollo de planes estratégicos que acerquen la actividad física y la necesidad de ella, a una población que envejece.

Se propone también una colaboración y relación estratégica entre el gobierno, el sistema nacional de salud y asistencia y el sector de la actividad física para abordar de manera correcta el sedentarismo de la población y asegurar que las personas mayores tengan acceso a las actividades físicas para mejorar su salud y bienestar. Ward concluye que “necesitamos inspirar un gran cambio cultural en la forma en que nos acercamos a nuestros años de envejecimiento, con un énfasis importante en la construcción de actividad física en cada paso para garantizar vidas largas que también sean vidas saludables”.

Para acceder al estudio (en inglés), pinche aquí.

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