El envejecimiento activo explica el 30% de las diferencias en mayores

Un estudio de la Universidad Pompeu Fabra señala que el envejecimiento activo explica hasta el 30% de las diferencias en mayores. El trabajo remunerado, el voluntariado, el cuidado de los nietos y hacer deporte son beneficiosos para su salud.

La investigación, publicada en la revista científica “Journal of Aging and Health”, se enmarca dentro del proyecto europeo CREW (Care, Retirement & Wellbeing of Older People Across Different Welfare Regimes). Se analizan las desigualdades en salud entre personas mayores con diferentes niveles educativos utilizando tres medidas diferentes: Percepción subjetiva del estado general de salud, depresión y limitaciones físicas.

El envejecimiento activo se asocia a niveles superiores de educación y al nivel de estudios, es decir, las personas mayores con más formación llevan una vida más saludable que aquellas que tienen una formación menor o que no han estudiado. Además, los mayores de 65 años tienen una percepción de sí mismos más sana y positiva, que se cumple desde un punto de vista objetivo.

Los autores del trabajo son Bruno Arpino (profesor del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la UPF y codirector del Centro de Investigación y Desarrollo en Metodología de la Encuesta) y Aïda Solé-Auró (miembro del Grupo de Investigación en Sociodemografía).

Ambos coincidieron en que “la hipótesis fundamental que queríamos probar era si estas desigualdades (o parte de ellas) pueden explicarse por el diferente grado de envejecimiento activo de las personas mayores, es decir, por el nivel individual de participación en actividades como el trabajo remunerado, el voluntariado, las actividades sociales y el cuidado de los nietos. Hemos detectado que, para algunos indicadores de salud, hasta un 30% de las desigualdades vienen explicadas por el diferente grado de envejecimiento activo de las personas mayores, así como que las personas mayores con educación superior tienden a ser más activas”.

En el trabajo también se señala que “la contribución es especialmente importante si nos referimos a la participación en el mercado de trabajo y en las actividades voluntarias y sociales, aunque es más marginal en cuanto al cuidado de los nietos. Esto no quiere decir que tener cuidado de los nietos no sea relevante para los propósitos del envejecimiento activo, sino que simplemente no ayuda a explicar las desigualdades socioeconómicas en términos de salud”.

Aunque es difícil establecer definitivamente la existencia de un vínculo causa-efecto entre el hábito de llevar a cabo diversas actividades y la garantía de la salud en la vejez, este estudio se planteó precisamente para intentar descartar la posibilidad de invertir la causalidad (es decir, que las personas mayores más saludables suelen ser más activas precisamente debido a su buen estado de salud).

Los investigadores explicaron que por este motivo se utilizaron datos longitudinales: “Al inicio de la investigación se midieron las condiciones de salud de los participantes y su nivel de implicación, y vimos cómo el hábito inicial de llevar a cabo varios tipos de actividades estaba asociado a un mejor estado de salud dos años más tarde”.

El proyecto CREW está centrado en las relaciones entre el cuidado, la jubilación y la calidad de vida de las personas mayores en diferentes regímenes de bienestar. Con la participación de un consorcio de seis instituciones europeas, coordinadas por la UPF, tiene una duración de tres años (2017-2019) y forma parte del programa Joint Programming Initiative (JPI) “More years, better lives”, financiado por la Comisión Europea.

Para acceder al estudio (de pago y en inglés), pinche aquí.

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