El sobrepeso a los 60 años aumenta el envejecimiento cerebral

Un estudio realizado por la Universidad de Miami Miller School of Medicine (EE.UU) concluye que un alto índice de masa corporal a los 60 años acelera el envejecimiento cerebral en una década, debido a que reduce la materia gris del cerebro.

El trabajo, publicado en la revista ‘Neurology‘, analizó la asociación existente entre las personas, de 60 años, con una cintura más ancha y un índice de masa corporal (IMC) elevado y el volumen del cerebro. Este análisis se realizó sobre un grupo de 1.289 personas, con una edad promedio de 64 años.

Para llevarlo a cabo, los investigadores midieron el IMC y la circunferencia de la cintura de los participantes y, seis años más tarde, éstos se sometieron a exploraciones cerebrales para medir el grosor del área de la corteza cerebral y su volumen en general.

Tatjana Rundek (doctora de la Universidad de Miami Miller School of Medicine) explicó que “las personas con cinturas más grandes y un IMC más alto tenían más probabilidades de adelgazar en el área de la corteza cerebral, lo que implica que la obesidad está asociada con una reducción de la materia gris del cerebro. Estas asociaciones fueron especialmente fuertes en aquellos que tenían menos de 65 años, lo que agrega peso a la teoría de que tener malos indicadores de salud en la mediana edad puede aumentar el riesgo de envejecimiento cerebral y problemas con la memoria y las habilidades de pensamiento en la vida posterior”.

Los resultados muestran que un total de 346 de los participantes tenían un IMC de menos de 25, que se considera peso normal, 571 personas marcaban un IMC de 25 a 30, que se considera sobrepeso, y 372 personas presentaron un IMC de 30 o más, un dato que supone obesidad.

En cuanto a la circunferencia de la cintura, el grupo de peso normal tenía un promedio de 33 pulgadas. El grupo con sobrepeso tenía un promedio de 91 centímetros y el grupo obeso de 104.

Los expertos concluyen, por tanto, que un IMC más alto implica tener una corteza de menor grosor, lo que provoca una aceleración del envejecimiento cerebral que puede causar enfermedades como el Alzheimer.

Rundek señaló que “estos resultados son emocionantes porque aumentan la posibilidad de que al perder peso, las personas pueden evitar el envejecimiento de sus cerebros y, potencialmente, la memoria y los problemas de pensamiento que pueden surgir con el envejecimiento cerebral. Sin embargo, con el número creciente de personas con sobrepeso u obesidad en todo el mundo y la dificultad que muchos experimentan para perder peso, obviamente esto es una preocupación para la salud pública en el futuro a medida que estas personas envejecen”.

Para acceder al estudio (de pago y en inglés), pinche aquí.

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