Las mujeres mayores que caminan reducen los problemas de corazón

Un estudio de la Universidad de Búfalo (Estados Unidos) señala que caminar puede reducir de forma significativa el riesgo de insuficiencia cardiaca en las mujeres mayores. Las caminatas de las personas que participaron en la investigación sugieren que es la cantidad de ejercicio y no la intensidad, la que puede prevenir este problema de corazón.

La investigación, publicada en la revista “Journal of the American College of Cardiology: Heart Failure”, analizó la actividad física en el contexto de la prevención de la insuficiencia cardíaca en más de 137.303 mujeres posmenopáusicas de 50 a 79 años.

Los datos revelaron que, con el aumento del ejercicio, la insuficiencia cardíaca general disminuía un 25%. Además, beneficiaba especialmente dos subtipos de de esta dolencia: La fracción de eyección reducida, asociado a personas que han tenido un ataque cardíaco, y la preservada, que es más común en adultos mayores, especialmente mujeres y minorías raciales y étnicas.

Michael LaMonte (autor del trabajo) destacó que “este es el primer análisis que informa que los niveles de actividad física están relacionados con un menor riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida en adultos mayores, particularmente en mujeres”.

Los científicos examinaron la información de las participantes en la Iniciativa de Salud de la Mujer (WHI por sus siglas en inglés), que se puso en marcha a principios de la década de 1990. Analizaron un subconjunto de 35.272 mujeres que tenían fracción de eyección reducida o insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada. Durante un seguimiento de 14 años, hubo 2.523 casos de insuficiencia cardíaca (451 con fracción de eyección reducida y 734 preservada).

Los problemas de esta patología fueron menores con el aumento del ejercicio. Cuando una mujer realizaba una media de actividad adicional de 30 a 45 minutos se reducía el riesgo en un 9% para la insuficiencia cardíaca general, en un 8% para la fracción de eyección preservada y en un 10% para la reducida.

Estos resultados sugieren que la cantidad de ejercicio y la marcha se asocian inversamente con el desarrollo de estas enfermedades del corazón. Sin embargo, la actividad física leve, moderada o intensa no lo fue. Por ello, se concluyó que es la cantidad de ejercicio que se realiza y no la intensidad la que está relacionada con la disminución del riesgo.

El 80% de las personas que sufren insuficiencia cardíaca tiene 65 años o más. LaMonte explicó que los datos “son bastante importantes desde el punto de vista de la salud pública, dado el mal pronóstico que tiene este tipo de insuficiencia cardíaca una vez que está presente”. El investigador añadió que “caminar demostró una asociación protectora con la insuficiencia cardiaca y sus subtipos, lo que es particularmente importante en un contexto de salud pública. Es especialmente relevante dado que caminar es, con mucho, la actividad física más comúnmente reportada en los adultos mayores”.

Para acceder al estudio (de pago y en inglés), pinche aquí.

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