Los daños de un ictus son menores si se practica ejercicio físico

La Universidad de Carolina del Norte ha elaborado un estudio sobre el impacto del ictus en personas mayores. Señala que el ejercicio aeróbico regular puede proteger la circulación colateral y disminuir la gravedad de estos episodios.

Los autores señalan que el daño que se produce en el cerebro después de un accidente cerebrovascular o ictus y la eficacia de los tratamientos de recuperación dependen en gran medida de la extensión de la circulación colateral. Ésta permite que el flujo sanguíneo se reoriente cuando las arterias se estrechan y se contrae a medida que el cerebro envejece.

En el estudio, realizado en ratones, los investigadores han detectado que esta pérdida de vasos colaterales se evita mediante la práctica de ejercicio.

Los roedores que realizaron ejercicio regularmente a partir de los 12 meses de edad (equivalente a unos 40 años de en humanos) tenían la misma cantidad de vasos colaterales cuando alcanzaban los 25 meses (equivalente a 70 años humanos) que tendría un ratón a los tres meses (16 años humanos). Por el contrario, los que no se ejercitaron tenían menor número de vasos colaterales y de menor diámetro.

Cuando los de 25 meses, que realizaban regularmente ejercicio, sufrieron accidentes cerebrovasculares, tuvieron menor daño cerebral y presentaban mayor cantidad de las moléculas que ayudan a los vasos sanguíneos a funcionar correctamente y a mantenerse saludables.

Los resultados de este trabajo se presentaron en la Conferencia Internacional de Ictus 2017, organizada por la Asociación Americana del Corazón. Los investigadores, expertos de la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), señalaron que estos hallazgos sugieren que el ejercicio aeróbico regular puede proteger la circulación colateral y disminuir la gravedad de los accidentes cerebrovasculares.

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