Un estudio relaciona la educación con el envejecimiento saludable

Un estudio liderado por el King’s College London muestra que las personas mayores con un mayor nivel educativo y de renta suelen envejecer mejor y con más salud. El trabajo forma parte del proyecto europeo ATHLOS sobre envejecimiento saludable.

Han participado diversas instituciones de 11 países europeos, entre las que se cuentan la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el Parc Sanitari Sant Joan de Déu y el CIBER en sus áreas de Salud Mental (CIBERSAM) y Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP).

En el trabajo se analizan múltiples factores asociados a la salud (capacidades físicas, salud mental, enfermedades crónicas, déficits sensoriales, etc.) en una muestra de más de 140.000 personas mayores de todo el mundo. Los autores señalan que el objetivo era “obtener una visión de lo que es envejecer, basada no tanto en la edad sino en la salud, extraer conclusiones a partir de estudios poblacionales de envejecimiento realizados a lo largo del mundo.

Las conclusiones, publicadas en la prestigiosa revista científica “The Lancet”, presentan evidencias de que las personas mayores con alto nivel educativo (estudios universitarios) tendrían hasta diez puntos de salud más (sobre una escala de 100) que una con un bajo nivel educativo. Asimismo, aquellos con un alto nivel de ingresos podrían presentar más de ocho puntos de nivel de salud que otros con una renta inferior.

Los científicos explican que “este efecto es universal, ya que se observó en mayores de todos los países estudiados, como España, Reino Unido, Estados Unidos y Japón. Asimismo, se corroboraron dos efectos clásicos cuando se mide la salud de personas mayores: Generalmente, a mayor edad, peor salud, con un decremento acusado a partir de los 80 años y, por otro lado, las mujeres mayores suelen mostrar mejores niveles de salud que los hombres de la misma edad”.

El informe parte de una metodología analítica que usa datos procedentes de ocho estudios representativos de la población de personas mayores de cuatro continentes (Europa, Asia, América y Oceanía). Además, el procedimiento estadístico usado permitió controlar los efectos de la generación, dado que había personas nacidas en diferentes décadas de finales del siglo XIX y casi hasta mediados del siglo XX, encontrándose sujetos nacidos en época de posguerra y otros en épocas de bonanza.

La principal conclusión que se desprende es que la educación tiene una capacidad protectora en la salud cuando nos hacemos mayores. Suele conllevar, normalmente, la búsqueda de mayores fuentes de ingresos y prosperidad económica.

Asimismo, una persona con mayor nivel educativo puede tener más recursos y mayor concienciación para poder resolver sus necesidades de salud antes, evitando así un agravamiento en la problemática que le acaecía. Esto derivaría en mayor calidad de vida y bienestar.

Los investigadores destacan como esencial que exista un compromiso por parte de los estados en proporcionar herramientas educativas a la población, no exclusivamente por los efectos que puede tener en la economía de ese país, sino también en la salud a largo plazo.

Para acceder al estudio (en inglés), pinche aquí.

Have your say

Universidad Europea de Madrid Equipo de Gestión Cultural Movinivel +